De qué trata
Cuando tu bebé está como una estufa, hasta elegir qué ponerle parece una decisión enorme. En la familia siempre hay quien dice que hay que abrigar mucho para que sude la fiebre. Los consejos de ahora dicen que nunca hay que dejar que un bebé pase demasiado calor. Y acabas sin saber si echarle mantas encima o quitarle toda la ropa.
El término medio es mucho más sencillo: una sola capa ligera para que el cuerpo pueda soltar calor, y nada de cambios bruscos de frío.
La ropa es para estar a gusto, no para curar
La ropa no cura ninguna infección. Con fiebre, su único trabajo es que el bebé esté a gusto mientras se va el calor que sobra. La vieja costumbre de tapar con mantas gruesas a quien está enfermo para que «sude la fiebre» es peligrosa en los bebés. Los bebés no pueden regular su temperatura como los adultos. Un forro polar grueso, un gorro o una manta gruesa bien ceñida retienen el calor del cuerpo y hacen que la temperatura suba todavía más.
Quitarle toda la ropa o pasarle una esponja con agua fría sale igual de mal. El aire frío o el agua fresca sobre la piel caliente provocan tiritona. Tiritar es la forma que tiene el cuerpo de fabricar más calor, así que la temperatura vuelve a subir y el bebé lo pasa mal. Ponle una sola capa de algodón, ligera y transpirable. Si se humedece con el sudor, ponle otra limpia y seca.
SíRopa ligera
En una habitación normal, suele bastar con un body de algodón holgado.
NoNada de abrigar de más
Las capas de abrigo y la ropa de cama de más pueden retener el calor. Y no curan la fiebre.
Tu mano para la ropa, el termómetro para la fiebre
Cuando la fiebre sube, el cuerpo del bebé lleva la sangre hacia dentro, hacia el tronco. Por eso es frecuente que las manos y los pies estén helados mientras el pecho y la cabeza arden. No dejes que unos pies fríos te engañen y te lleven a ponerle calcetines o mantas. Mete la mano por el cuello de la ropa y tócale la nuca o el pecho. Si ahí la piel está caliente o húmeda, calor no le falta.
Una mano en la piel te dice si la ropa está bien, pero el tacto no sirve para tomar decisiones médicas. Dar un beso en la frente o tocarla con la mano engaña muchísimo. Usa un termómetro digital sencillo, de varilla, y colócalo bien arriba en la axila. Sujétale el brazo con suavidad, pegado al costado, hasta que pite. Si acaba de llorar mucho o estaba bajo una manta, espera cinco minutos antes de tomarle la temperatura.
Apunta cada temperatura con la hora, en un papel o en el móvil. A mitad de la noche, los 38,4° de la 01:00 se confunden con los 39,1° de las 04:00. Con un registro exacto verás si la fiebre responde a la medicación, y si tienes que llamar, tu pediatra tendrá datos claros.
Sigue con las tomas
La fiebre gasta líquido muy deprisa. Entre la respiración más rápida y el sudor, los bebés con fiebre pierden agua a toda velocidad. La deshidratación puede llegar a preocupar más que la propia fiebre. Sigue ofreciéndole el pecho o el biberón con regularidad. Puede que no quiera una toma entera de una vez, así que ofrécele menos cantidad, más a menudo.
Fíjate bien en los pañales mojados. Menos pañales mojados, llorar sin lágrimas o un pañal seco después de varias horas son señales de que necesita más líquido. Si rechaza las tomas una y otra vez o tiene señales de deshidratación, llama a tu pediatra o a tu centro de salud para que te aconsejen.
Para dormir, no hace falta más abrigo
La noche es cuando más preocupa la fiebre, pero las normas de sueño seguro no cambian con la enfermedad. Deja siempre la cabeza al descubierto. Los bebés sueltan calor sobre todo por la cabeza y la cara, así que nunca le pongas gorro para dormir en casa. El gorro guarda el calor y crea un riesgo real de que se acalore demasiado.
Usa la [tabla de ropa para dormir](/es/consejos/como-vestir-al-bebe-para-dormir) para elegir el body o el pelele y el saco de dormir según la temperatura del cuarto. La fiebre, por sí sola, no es motivo para cambiar un saco de 2,5 TOG por uno de 0,5 TOG. Cuando le baje la fiebre por la noche, puede que sude mucho. Deja un body seco de recambio junto a la cuna para cambiarle la ropa enseguida si se empapa.

La edad y las señales de enfermedad deciden el siguiente paso
Cuando tu bebé ya tiene puesta una capa ligera y descansa, deja de pensar en la ropa. Eso ya está. Lo que importa ahora es qué aspecto tiene y cómo se comporta. Una cifra alta en el termómetro no lo cuenta todo por sí sola. Un bebé con unas décimas que no se despierta o al que le cuesta respirar necesita atención urgente, mientras que un bebé con más fiebre que todavía te mira a los ojos y se toma la leche está en una situación muy distinta.
La edad es lo que más pesa. En un bebé de menos de 3 meses, cualquier temperatura de 38° o más necesita atención médica inmediata, por muy feliz que se le vea. Usa la lista de abajo para decidir si llamas a tu pediatra o a tu centro de salud para pedir consejo, o si llamas al 112 o vas directamente a urgencias.
Preguntas frecuentes
Mi bebé está tiritando. ¿No debería ponerle una manta?
No. La tiritona aparece cuando el termostato interno del cuerpo se pone más alto y la sangre se aparta de la piel. Si le pones mantas, el calor se queda dentro y la temperatura del cuerpo sube todavía más. Mantén la ropa ligera hasta que se le pase la tiritona.
¿Puede dormir en su saco de dormir si tiene fiebre?
Sí. Elige el saco de dormir según la temperatura del cuarto con la [tabla de ropa para dormir](/es/consejos/como-vestir-al-bebe-para-dormir). La fiebre, por sí sola, no es motivo para pasar a 0,5 TOG.
¿Le doy un baño tibio o fresco para bajar la fiebre?
No. Los baños frescos o tibios provocan tiritona, que sube la temperatura del cuerpo y hace que el bebé lo pase mal. Quédate con la ropa ligera, mucho líquido y, si te lo indica tu pediatra, un antitérmico adecuado para su edad.
Cuándo llamar al pediatra y cuándo al 112
Llama cuanto antes a tu pediatra o a tu centro de salud si:
- te preocupa algún síntoma o no sabes qué hacer
- la fiebre viene con otras señales de enfermedad, como un sarpullido
- la fiebre dura 5 días o más
- tu bebé rechaza las tomas, no reacciona como de costumbre o te preocupa algún cambio en su comportamiento
- hay señales de deshidratación, como menos pañales mojados, los ojos hundidos o llanto sin lágrimas
Llama al 112 o ve a urgencias si tu bebé:
- tiene menos de 3 meses y una temperatura de 38° o más
- tiene entre 3 y 6 meses y una temperatura de 39° o más
- tiene los labios, la lengua o la garganta hinchados y le cuesta tragar o hacer sonidos
- respira muy deprisa o le cuesta respirar, y puede que haga quejidos o que se le hunda la tripa bajo las costillas
- tiene la piel, los labios o la lengua azulados, grisáceos, pálidos o con manchas (en la piel morena o negra, estos cambios pueden verse mejor en las palmas de las manos o en las plantas de los pies)
- tiene la piel más fría o más húmeda de lo normal (fría y pegajosa al tacto), y eso incluye unas manos o unos pies más fríos de lo habitual
- tiene el cuello rígido
- tiene un sarpullido que no se borra al apretar encima un vaso de cristal
- no tolera la luz
- tiene menos de 36° de temperatura o el cuerpo frío al tacto, o está tiritando
- tiene un llanto débil, muy agudo o continuo, no se calma con nada o muestra signos de confusión
- se ha desmayado, le cuesta despertarse o no se despierta
- no ha hecho pis ni ha mojado el pañal en las últimas 12 horas
- tiene convulsiones
- no reacciona como de costumbre o no muestra interés por las tomas ni por lo que suele hacer
Para una consulta urgente, llama a tu pediatra o a tu centro de salud. Si ves cualquier señal de la segunda lista, llama al 112 o ve a urgencias.







