De qué trata
Unos dedos fríos te quitan la seguridad en un segundo. Le rozas el brazo en la cuna o notas una manita helada en el cuello mientras le das la toma, y lo primero que piensas es que tu bebé se está congelando. Casi nunca es así.
La circulación de un bebé todavía está madurando, así que el cuerpo manda primero la mayor parte de la sangre caliente a los órganos vitales del pecho y al cerebro. Las manos y los pies, tan pequeños, tienen mucha superficie y muy poca grasa, y pierden calor enseguida con el aire de la habitación. Están más fríos porque así funciona el cuerpo.
Mejor toca el pecho o la nuca
Para saber si tiene frío de verdad, hay que ir al centro del cuerpo, no a los extremos. Mete dos dedos por dentro del cuello de la ropa y toca la piel de la parte alta del pecho o de la nuca.
Si la piel está calentita y seca, el bebé está a gusto, aunque los dedos parezcan cubitos de hielo. Si la piel está caliente, húmeda o sudada, tiene demasiado calor, así que quítale una capa. Si lo que notas fresco es el propio pecho, esa es la señal para ponerle una capa ligera más.
SíToca la nuca
Si la piel está calentita y seca, la ropa se queda como está.
NoLas manos engañan
Unos dedos fríos, por sí solos, no significan que le falte ropa.
Por la noche, las manos frías no piden manoplas
Es de noche cuando surgen más dudas. Te asomas a la cuna y ves las manos fuera, encima del saco de dormir, frías al tacto. Parece que a la ropa de dormir le falta algo.
No le falta nada. Los sacos de dormir sin mangas están pensados para dejar libres los brazos y las manos. Los bebés usan las manos para explorar, tocarse la cara y calmarse hasta volver a dormirse. Además, por la cabeza y las manos sueltan el calor que les sobra, y eso les ayuda a no pasar demasiado calor.

Nunca le pongas gorro para dormir en casa, y no le pongas manoplas antiarañazos para darle calor en la cama. Las manoplas pueden salirse en la cuna, y con gorro hay riesgo de que pase demasiado calor. Si dentro del saco de dormir el pecho está calentito y seco, deja las manos como están y que siga durmiendo. Antes de los 12 meses, no pongas una manta de más encima del saco de dormir.
Cambia una sola cosa y espera
Cuando el pecho sí está fresco, lo que te pide el cuerpo es arreglarlo todo de golpe: un pijama más gordo, calcetines, manoplas y una manta más gruesa. Aguanta las ganas de pasarte de abrigo.
Añade solo una capa ligera y seca, como un body, o cambia a un saco de dormir algo más abrigado que vaya con la temperatura de la habitación. Dale veinte minutos y vuelve a tocarle el pecho o la nuca. Si cambias una sola cosa cada vez, unos pies fríos no acaban en un bebé con demasiado calor. En [cómo saber si tu bebé tiene calor o frío](/es/consejos/bebe-tiene-calor-o-frio) verás cómo comprobarlo en el carrito o la silla de paseo, en la mochila portabebés o el fular, en el coche y en la cuna.
En la calle, tapa manos y pies
En casa, que tenga las manos frescas es normal: así funciona la circulación. En la calle, con viento frío, lluvia o aire de invierno, la piel al descubierto necesita protección. Los calcetines, los patucos y las manoplas tienen un trabajo muy concreto: proteger la piel del aire frío de la calle. Para ir en el carrito, empieza con calcetines finos desde 20°, cambia a calcetines de lana por debajo de 12° y añade patucos y manoplas por debajo de 8°.

20–23°
Calcetines finos con la ropa ligera del carrito.

Menos de 12°
Los calcetines de lana sustituyen a los finos.

Menos de 8°
En la calle, patucos y manoplas para los pies y las manos.
Los bebés son famosos por quitarse los calcetines a patadas dentro del saco de silla, y los que son algo mayores mordisquean las manoplas hasta dejar los puños empapados. De vuelta a casa, comprueba siempre si algún calcetín o alguna manopla se ha mojado con la lluvia, la nieve o las babas. La tela mojada con aire frío enfría la piel muy deprisa, así que cambia lo húmedo por algo seco antes de añadir nada más grueso.
Cuando la piel fría no es cosa de la ropa
Las manos frescas de todos los días no tienen importancia si el bebé está a gusto, se mueve o duerme. La piel fría y pegajosa en todo el cuerpo es otra cosa muy distinta.
En los bebés pequeños, las manos y los pies a veces se ven un poco moteados o azulados en una habitación fresca, y vuelven a ponerse rosados al calentarse. Pero una piel pálida, con manchas, grisácea o azulada en los labios, la lengua o el tronco no es un problema de ropa. Tampoco lo es una piel fría y pegajosa si tu bebé está sin fuerzas, tiene más sueño de lo normal o le cuesta respirar.
Llama al 112 o ve a urgencias enseguida si tu bebé tiene la piel fría o pegajosa y respira con dificultad, si le cuesta despertarse o si tiene la piel azulada, grisácea, pálida o con manchas.







