De qué trata
Al volver a casa de un paseo con frío, es fácil que el cuerpo te engañe con la temperatura. La entrada te parece acogedora, pero tu bebé todavía tiene las mejillas y los dedos fríos del viento. Dan ganas de dejarle todo el abrigo puesto, sobre todo si se ha dormido de camino a casa.
Pero esas mejillas frías hablan del paseo que acaba de terminar, no de la ropa que hace falta para la hora que viene en la alfombra.
Al entrar, fuera la ropa de calle
La ropa de calle está pensada para guardar el calor del cuerpo frente al aire frío. En una casa con calefacción, ese mismo abrigo enseguida da demasiado calor. Aunque tu bebé se haya dormido en el carrito, la silla de paseo o el portabebés, afloja las mantas y quítale las capas de fuera.
Empieza por el gorro. Los bebés sueltan por la cabeza el calor que les sobra, así que dejarle el gorro puesto en casa puede hacer que pase demasiado calor sin que te des cuenta. Cuando ya no lleve nada de la calle, deja pasar diez minutos para que se haga a la temperatura de la habitación antes de decidir si necesita otra capa.

Mide la temperatura donde juega tu bebé
La app del tiempo del móvil solo sabe lo que pasa en la calle. En casa, la única cifra que cuenta es la de un termómetro sencillo en la habitación. Ponlo en una estantería cerca de donde juega tu bebé, lejos del sol directo, de las ventanas con corriente y de los radiadores.
Con esa cifra, busca en la lista de abajo el conjunto de partida. Son conjuntos para los ratos en que tu bebé no duerme: cuando juega en la alfombra, está boca abajo o en brazos.
28° o más
Pañal
24–27°
Body de manga corta
22–23°
Body de manga corta, pantalón fino
20–21°
Body de manga larga, pantalón fino
18–19°
Body de manga larga, pantalón fino, calcetines finos
Menos de 18°
Body de manga larga, pantalón grueso, calcetines finos, rebeca fina
Cuando la habitación está en la parte cálida de la escala, ese body es todo el conjunto, sin nada más. No es una camiseta interior a la espera de pantalón, calcetines y jersey. Ponerle ropa de más por costumbre es lo que hace que un bebé acabe con calor y de mal humor.
Si la habitación está más fresca, añade una sola capa fina por encima, como una rebeca o un jersey fino de punto. Los botones o los automáticos por delante facilitan los cambios rápidos, y así no tienes que pasarle ropa por la cabeza a un bebé con sueño.

Tres habitaciones, tres puntos de partida

24–27°
Un body de manga corta es todo el conjunto. Con las piernas al aire, tu bebé se mueve a sus anchas.

20–21°
Un body de manga larga con un pantalón suave cubre bien sin abultar.

Menos de 18°
Añade encima del body una rebeca suave o un jersey fino de punto para que el pecho vaya abrigado.
Unas manos frías no piden otra capa
Las manos frías despistan a casi todo el mundo. Le tocas los dedos a tu bebé, parecen cubitos de hielo y vas a por un jersey o una manta. Pero en los bebés la circulación todavía está madurando. La sangre se concentra en el tronco, así que las manos y los pies suelen estar fríos.
Las manos engañan, pero la nuca dice la verdad. Mete dos dedos por el cuello de la ropa, sobre la piel. Si la nuca o la parte alta del pecho están calentitas y secas, tu bebé está a gusto. Si la piel está húmeda o sudada, quítale una capa. Ponle más ropa solo si el tronco está fresco de verdad.
Con calor en casa, menos ropa
Cuando en casa se llega a 28° o más, quítale ropa. En plena ola de calor, lo normal es que lleve solo el pañal mientras no duerme. Céntrate en refrescar la casa: baja las persianas temprano, antes de que el sol de la mañana dé en las ventanas, pon un ventilador que no apunte al bebé para mover el aire y haz vida en la habitación más fresca.
Recuerda que dentro de casa la temperatura cambia de un rincón a otro. Un rayo de sol sobre la alfombra o el calor de la cocina pueden subir varios grados un trozo de suelo. Y ten en cuenta tu propio cuerpo: con el bebé en brazos te conviertes en un radiador suave, así que vuelve a tocarle la nuca después de una siesta larga encima de ti.
El gateo y el suelo frío
El aire caliente sube, así que el suelo donde juega tu bebé suele estar dos o tres grados más frío de lo que marca el termómetro de la estantería. Si tienes parqué o baldosa, el suelo puede estar frío aunque en la habitación se esté a gusto.
Lo que hace tu bebé en el suelo cuenta tanto como lo que marca el termómetro. Cuando empieza a gatear, un pantalón fino de algodón le protege las rodillas del roce de la alfombra y del suelo frío, incluso en una habitación cálida en la que apetece dejarle las piernas al aire. Un pantalón suave hace de barrera sin acumular calor de más en el tronco.
En los pies, busca el equilibrio entre abrigo y agarre. Unos calcetines finos quitan el frío de la baldosa, pero con los pies descalzos tu bebé tiene mucho mejor agarre cuando se impulsa, gatea o se levanta apoyándose en algo. Mientras la nuca esté calentita, es completamente normal que los dedos de los pies estén fríos en el suelo.
Con mucho frío en casa, calienta también la habitación
Si la casa baja de 18°, calienta la habitación en vez de ponerle al bebé capas y más capas. Usa un calefactor seguro, bien lejos de la zona de juego, cierra las puertas para que no haya corrientes y ponle un body de manga larga abrigado, un pantalón más grueso y una capa fina de punto.
No caigas en la tentación de ponerle gorro en casa, ni siquiera en una habitación con corrientes. El abrigo de más va en el pecho y las piernas, nunca en la cabeza dentro de casa. Un bebé necesita la cabeza descubierta para regular su temperatura de forma segura.
En el [artículo sobre cómo saber si tu bebé tiene calor o frío](/es/consejos/bebe-tiene-calor-o-frio) tienes la comprobación de la piel paso a paso. La actividad también cuenta: un bebé que patalea con energía en la manta de juegos genera su propio calor, mientras que un bebé de pocas semanas, en calma, necesita un calor suave y constante.
Para dormir, otra ropa
La ropa de día se acaba a la hora de dormir. Los sacos de dormir y las muselinas para envolver guardan el calor de forma distinta a la ropa de día, y las normas de seguridad en la cuna son estrictas. Al preparar a tu bebé para dormir, mira el termómetro del dormitorio y pasa a un saco de dormir de su talla, con su propia ropa de debajo.
Preguntas frecuentes
¿Le pongo gorro en casa?
No. Quítale el gorro en cuanto entres, aunque esté durmiendo o tenga las manos frías. Los bebés regulan la temperatura a través de la cabeza, y con gorro dentro de casa pueden pasar demasiado calor.
¿En casa me guío por la temperatura de fuera?
No. La previsión del tiempo solo sirve para el paseo en carrito o el camino hasta el coche. En casa, viste a tu bebé según el termómetro de la habitación.
¿Esta ropa sirve también para dormir?
No. Estos conjuntos son solo para los ratos en casa en que no duerme. Para dormir, usa ropa de dormir de su talla y un saco de dormir adecuado a la temperatura del dormitorio.











