Ropa

Gorros para bebé: de sol, de punto, de abrigo o ninguno

Sombrero desde UV 3, gorro fino por debajo de 12° y uno grueso que tape las orejas por debajo de 8°. En casa y para dormir, nada en la cabeza.

Tres gorros de bebé colgados en un perchero de pared de madera clara: un sombrero de algodón de ala ancha, un gorro de punto fino y un gorro de abrigo forrado de polar, con orejeras

De qué trata

Tu bebé se duerme en el carrito o la silla de paseo justo cuando llegas a la cafetería. Le abres la chaqueta, doblas la manta y te sientas, pero el gorro se queda puesto, porque al quitárselo podría despertarse. Es una costumbre que se coge enseguida.

Fuera, el gorro protege del sol o del aire que corta. En cuanto cruzas una puerta y entras en un sitio con calefacción, ese mismo gorro se convierte en una trampa de calor.

Tres gorros, tres trabajos distintos

Un sombrero de sol, un gorro fino de punto y un gorro grueso forrado resuelven cada uno un problema concreto. El sombrero da sombra. El gorro fino le quita el fresco a un bebé que no se mueve. El gorro grueso forrado protege las orejas del viento helado. Ponerle un gorro solo porque toca salir a la calle suele acabar en una cabeza sudada o en unas orejas frías.

Un gorro tampoco arregla una ropa que se queda corta de abrigo en el cuerpo. Cuando el bebé parece tener frío, es muy habitual encasquetarle un gorro gordo bien calado, pero el calor empieza por el tronco. Si tiene el pecho o la nuca frescos, lo que hace falta es una capa más en el cuerpo.

Sombreros de sol encima de gorros finos de punto y gorros gruesos de invierno
Las alas y los cubrenucas dan sombra. El punto fino abriga un poco. El punto grueso y los forros abrigan más.

El sombrero da sombra, no abrigo

Las mañanas de primavera con mucho sol y una brisa de 14° son las que más dudas dan con el gorro. Los sombreros de algodón frenan la luz ultravioleta, pero el algodón fino no hace nada contra el viento frío. En los días frescos y soleados, la sombrilla del carrito con un gorro fino de punto suele funcionar mejor que empeñarse en un sombrero de sol con viento.

Con sol fuerte, la protección empieza a partir de un índice UV de 3. Busca un ala ancha que dé sombra a la cara, las orejas y el cuello sin caerle sobre los ojos. Un gorro de pescador o una gorra con cubrenucas tapan la nuca, que es muy delicada. Si el ala se cae hacia delante, tu bebé no ve nada y se lo quitará en segundos.

Antes de los 6 meses no conviene usar crema solar, así que la sombra hace casi todo el trabajo. El sombrero protege el cuero cabelludo y la cara, pero no consigue por sí solo que el sol directo del mediodía sea seguro. Pon el carrito a la sombra, baja su capota del todo y tápale los brazos y las piernas con ropa ligera.

El gorro fino, para el carrito cuando refresca

En el paseo, quien más frío pasa es el bebé del carrito. Tú vas andando y empujando, así que entras en calor. Tu bebé va sin moverse, con el aire dándole de lleno. La cabeza de un bebé es grande para su cuerpo, y ese pelito tan fino apenas abriga.

Por debajo de 12° de sensación térmica, ten a mano un gorro fino de punto para el carrito. Uno sencillo de algodón de canalé o de punto fino cubre la coronilla y la parte de arriba de las orejas sin dar demasiado calor. Que sea ligero. Un gorro gordo de invierno con 11° acaba en una cabeza empapada de sudor en veinte minutos.

El gorro grueso tapa las orejas cuando hace frío

Por debajo de 8° de sensación térmica, el aire frío y el viento lo cambian todo. Las rachas de viento se cuelan por los puntos de la lana, y el viento helado en unas orejas tan pequeñas duele. Es el momento del gorro grueso forrado.

Busca un gorro con exterior cortavientos o forrado de polar, y con orejeras que se queden bien puestas sobre las orejas. Comprueba que el borde delantero quede lejos de la nariz y la boca. El bebé debería poder girar la cabeza a un lado y a otro sin que el gorro se le tuerza sobre los ojos.

  1. Un sombrero de bebé de ala ancha, en tono claro, con la copa blanda y un ala que da sombra a la cara

    Sombra

    Con índice UV 3, ponle un sombrero que dé sombra a la cara, las orejas y el cuello. Que el ala no le tape los ojos.

  2. Un gorro de punto suave color crema, para abrigar un poco cuando refresca

    Un poco de abrigo

    Por debajo de 12° de sensación térmica, añade un gorro fino de punto para el carrito.

  3. Un gorro grueso de invierno, forrado, con forma para tapar las orejas cuando hace frío

    Orejas frías

    Por debajo de 8° de sensación térmica, ponle un gorro grueso que le tape las orejas.

En casa y para dormir, la cabeza al aire

La mayoría de las familias deja el gorro puesto en casa por lo que vio en el hospital. En el paritorio le ponen al recién nacido un gorrito de punto para que se adapte mejor el primer día. Una vez en casa, en una habitación normal, ese trabajo ya está hecho. Los bebés sueltan el calor que les sobra por la cabeza y la cara. Si les tapas la cabeza dentro de casa, ese calor no tiene por dónde salir.

Lo más difícil es la puerta. Por fin se ha dormido en el paseo, y al quitarle el gorro puede despertarse. Quítaselo igualmente. Un bebé que duerme en la entrada de casa, en una tienda o en una cafetería con calefacción se recalienta enseguida. Sácale el gorro con cuidado, desabrocha la cinta de la barbilla si la tiene y deja que se le refresque la cabeza. En el coche, la regla es igual de estricta. El coche se calienta muy deprisa, y un gorro de abrigo en la silla del coche es sudor asegurado.

Para dormir por la noche y para las siestas en la cuna, la regla no tiene excepciones. La cabeza del bebé, totalmente al aire. Ni gorros, ni capuchas, ni diademas.

Si le queda bien, no le tapa los ojos

Un gorro que en el cambiador le queda bien puede fallar en cuanto tu bebé mira a su alrededor. Si es demasiado holgado, se le gira en el carrito, le tapa una oreja y le deja un ojo a ciegas. Si aprieta demasiado, le deja marcas rojas en la frente.

Fíjate en los cierres. Un velcro suave o un elástico que no apriete bajo la barbilla sujetan el sombrero sin crear ningún peligro. Evita los gorros con cintas o cordones largos de adorno, que pueden engancharse o hacerse un nudo apretado bajo la papada.

Una capucha solo abriga si se queda en su sitio

Los buzos de invierno y los abrigos suelen traer capucha. En la percha, la capucha parece de lo más abrigada, pero en el carrito casi nunca se queda en su sitio. Cuando tu bebé se gira para mirar algo, la cabeza gira dentro de la capucha. La capucha sigue mirando al frente, le aprieta una mejilla y le deja la otra oreja al viento.

Un gorro de abrigo se ajusta a la cabeza y gira con tu bebé. Cuando haga frío, fíate de un buen gorro y deja la capucha bajada a la espalda. Además, si subes una capucha acolchada encima de un gorro gordo de invierno, se forma un bulto de tela detrás del cuello que le empuja la barbilla hacia el pecho.

Preguntas frecuentes

¿Necesita gorro mi bebé en la mochila portabebés o el fular?

Ponle un sombrero si el índice UV es alto, o un gorro de abrigo si fuera hace frío. Tu pecho da mucho calor, así que en el portabebés rara vez hace falta abrigarle mucho la cabeza. Quítale el gorro en cuanto entres.

¿Y si mi bebé se quita el gorro todo el rato?

Mira si tiene una etiqueta que pica, un elástico que aprieta o un ala que no le deja ver. Si aun así no lo quiere cuando hace sol, baja del todo la capota del carrito en vez de convertir el paseo en una batalla.

¿Y si tiene la cabeza sudada?

Quítale el gorro enseguida y tócale la piel de la nuca. Si la nuca está húmeda, es toda la ropa la que abriga demasiado, así que quítale una capa del cuerpo. Si está calentita y seca, era solo el gorro el que guardaba el calor.

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