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Cómo vestir al bebé en días de sol: que el cielo azul no te engañe

Viste al bebé según la temperatura, no según el sol. Desde UV 3, añade sombra, sombrero y ropa ligera que cubra. Crema solar, desde los 6 meses.

Un carrito color crema en un camino a pleno sol, con la capota desplegada del todo y una sombrilla con pinza que deja una buena sombra sobre el asiento, abierto y aireado

De qué trata

El sol de la mañana engaña. Abres la puerta de casa y te encuentras una luz cegadora, pero la brisa es fresca, quizá 17°. Lo que te pide el cuerpo es vestir al bebé según lo que ves y dejarle las piernas al aire, o asustarte por si se quema y ponerle capas gruesas. Ninguna de las dos cosas funciona.

La protección solar consiste en resguardar de la luz una piel delicada, no en vestir al bebé como si hiciera calor. Si la mañana es fresca, tu bebé sigue necesitando su rebeca de punto. Solo hay que añadir el sombrero encima.

Mira la previsión, no el cielo azul

Un cielo azul sin una nube no te dice nada sobre si la piel se va a quemar. Una mañana de primavera con el cielo pálido puede traer rayos ultravioleta muy intensos, y una tarde húmeda y nublada, casi ninguno. Antes de salir, mira el índice UV en la previsión por horas. UV 3 es la línea que lo cambia todo. Por debajo, puedes salir sin preocuparte. En cuanto la previsión toque el 3, ten preparado todo lo del sol.

Debajo, la ropa que pide la temperatura

Elige siempre la ropa de base según la sensación térmica. Con 18°, hace falta una capa de algodón de manga larga y un pantalón fino para que no pase frío. Con 27°, basta con un mono corto fino. Si tienes que proteger del sol los brazos o las piernas, no tires de ropa más gruesa. Usa algodón o lino finos y frescos, que cubran la piel sin guardar el calor como un horno. Más sol nunca significa más abrigo.

  1. Un bebé con ropa de entretiempo para el carrito y un sombrero de ala ancha

    Templado y con sol

    Una rebeca fina para el fresco y un sombrero de ala ancha para el sol alto.

  2. Un bebé con la misma ropa de entretiempo para el carrito, sin sombrero

    Templado, sin sol fuerte

    Por debajo de UV 3, la ropa para la temperatura es la misma, pero el sombrero puede ir en la bolsa mientras la capota le da sombra a tu bebé.

La sombra hace casi todo el trabajo

Un sombrero, una camisa ligera, una sombrilla para el carrito y crema solar, colocados uno al lado de otro
Todo lo que llevas para el sol funciona mejor cuando la sombra hace casi todo, y la ropa y la crema solo cubren los huecos.

La sombra es la mejor capa contra el sol, porque no toca la piel de tu bebé ni guarda el calor del cuerpo. La capota del carrito o de la silla de paseo, un árbol frondoso del parque o una sombrilla con pinza se ocupan de casi todo el sol sin convertir el asiento en una sauna. La ropa y la crema solo tienen que cubrir lo que asoma a la luz.

Normalmente, eso es la cabeza, las orejas y la nuca. Un buen sombrero de sol para bebé necesita un ala blanda y generosa o un cubrenucas largo por detrás. Las gorras de béisbol quedan monas, pero dejan las orejas y los pliegues del cuello completamente al aire. Elige algodón suave, con cinta bajo la barbilla o con un elástico ajustable por detrás. Para un bebé, el sombrero es un accesorio opcional que se tira al suelo a la mínima, así que una cinta que sujete bien te ahorra ir a buscarlo cada dos por tres.

Al sol, la manga larga y el pantalón largo pueden dar calor antes de lo que crees. Compruébalo a menudo metiendo dos dedos por la nuca o por el pecho. Si la piel está calentita y seca, vas bien. Si está pegajosa o húmeda, la ropa está guardando demasiado calor: quítale una capa o busca una sombra mejor.

La sombra tiene que moverse con el carrito

La sombra nunca se está quieta. Sales con el sol a la espalda y la capota haciendo su trabajo. Doblas una esquina y, de repente, el sol entra de lleno por debajo de la capota y le da en los ojos a tu bebé, que los entrecierra. Una capota fija casi nunca cubre todos los ángulos de un paseo de verdad.

En un parque con árboles, alguien empuja un carrito abierto bajo un parasol color crema
Un parasol orientable o una visera con pinza se ajustan al sol sin cortar el paso del aire por el asiento.

Tómate un segundo para ponerte delante y mirar el carrito de frente. Desde detrás del manillar no ves la franja de luz que le cruza las piernas o la cara. Cada vez que cambies de dirección, ajusta la capota o inclina el parasol.

Cuando el sol se mete en el asiento, lo primero que sale es echar una muselina o una manta por delante. No lo hagas nunca. Hasta una tela fina de algodón guarda el calor enseguida y convierte el carrito en un invernadero agobiante, casi sin aire. Usa una visera con pinza, inclina el parasol o, si tu carrito lo permite, dale la vuelta al manillar.

Antes de los 6 meses, primero la sombra y la ropa

A los bebés de menos de 6 meses es más fácil que la crema solar les siente mal, por ejemplo con un sarpullido. Confía en la sombra, en ropa larga que transpire y en un sombrero de ala ancha. Si no hay forma de evitar el sol directo ni de encontrar sombra, pregunta a tu pediatra antes de ponerle crema.

Desde los 6 meses, la crema solar entra en la rutina como última barrera para la piel que queda al aire. Para pieles sensibles, elige una crema solar mineral, con óxido de zinc o dióxido de titanio. Estos filtros protegen sobre todo absorbiendo los rayos UV.

Ponle la crema entre 15 y 20 minutos antes de salir. Las cremas minerales tardan un poco en asentarse, y extender una pasta blanca sobre unas piernas que no paran quietas en un banco del parque es un lío. Cúbrele el empeine, la nuca y las mejillas. Sáltate del todo las palmas y los dedos: los bebés se pasan medio día con las manos en la boca o frotándose los ojos. Vuelve a ponérsela cada dos horas, o enseguida si ha chapoteado en el agua.

La luz no te dice cuánto UV hay

La radiación ultravioleta no se nota en la piel. Una brisa fuerte en la costa o el aire fresco de la montaña pueden dejar el termómetro en 19°, y aun así un índice UV alto quema la piel sin protección en veinte minutos. La luz que rebota en el cemento claro, la arena o el agua suma todavía más, incluso debajo de un toldo. Nunca des por hecho que, con brisa fresca o con el cielo cubierto, el sol se ha tomado el día libre.

Cada sitio pide su protección

La protección solar cambia en cuanto dejas la calle. Las ventanillas del coche frenan parte de la radiación UV, pero el calor infrarrojo pasa sin problema. Un bebé que viaja a contramarcha en la silla del coche, entre espuma sintética y con el arnés abrochado, puede coger demasiado calor muy deprisa si el sol de la tarde pega por la ventanilla lateral. Pon una cortinilla enrollable en la ventanilla para cortar el sol.

En cuanto entres en una cafetería, en una tienda o en casa, quítale el sombrero. Los bebés sueltan por la cabeza buena parte del calor que les sobra. Si se queda con el sombrero puesto dentro, ese calor no sale y acaba sudando. Si el aire acondicionado de dentro está fresco, vuelve a ponerle la rebeca fina, no el sombrero.

Preguntas frecuentes

¿Necesita gafas de sol mi bebé?

Para los paseos de cada día, un sombrero de ala ancha da buena sombra a los ojos. Las gafas de sol para bebé con lentes UV400 protegen muy bien, pero muchos bebés no se las dejan puestas. Si tu bebé las tolera con una cinta blanda, úsalas. Si no, confía en el ala del sombrero.

¿Y si está nublado?

Mira el índice UV de la previsión, haya nubes o no. La radiación UV atraviesa sin problema las nubes finas. Si marca 3 o más, mantén el sombrero y la ropa ligera que cubre.

¿Puedo quitarle el sombrero si va bajo la capota del carrito?

Si la capota le da una buena sombra, estable, y no entra en el asiento ni sol directo ni reflejos, puedes quitarle el sombrero para que tenga la cabeza más fresca. Vuelve a ponérselo antes de sacar al bebé del carrito o de girar hacia el sol.

Si tu bebé se quema con el sol

  • Ve enseguida a la sombra o a un sitio cubierto.
  • Alivia la piel con un paño limpio empapado en agua fresca.
  • Ofrécele el pecho o el biberón a menudo para que no le falte líquido.

Si tu bebé tiene menos de un año, consulta con tu pediatra ante cualquier quemadura solar. Busca atención médica urgente si ves ampollas, un enrojecimiento fuerte, fiebre o si está muy irritable.

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