Para dormir

Manta de bebé

Una manta para los mimos, el juego y la cuna, desde una fina de algodón hasta un edredón ligero para la cama.

Ropa de cama para casaFina, de punto o edredón
Otros nombres
  • edredón de cuna
  • colcha
  • cobija para bebé
Manta de bebé

Manta de bebé hay de todas: desde la mantita fina de franela de los primeros días hasta el nórdico ligero de su primera cama. En México y Colombia la llaman cobija. Durante el primer año sirve sobre todo para los ratos en que el bebé está despierto, y en casi todas las casas se juntan más mantas de las que se llegan a usar.

Para dormir, ese primer año, está el saco de dormir: abriga sin dejar nada suelto en la cuna. La manta puede entrar en ella a partir de los 12 meses.

  • Edad0–4años
  • Necesitas2–3
  • TemporadaTodo el año

¿Cuándo puede dormir con manta?

A partir de los 12 meses, una manta ligera apenas supone riesgo para un bebé sano, así que ya puede ir en la cuna. Hasta entonces, la cuna o la minicuna se quedan vacías, porque un bebé tan pequeño no siempre es capaz de apartarse una manta que le resbala sobre la cara. Vacía quiere decir una sábana bajera ajustable y nada más: ni manta suelta, ni almohada, ni peluches, ni chichonera (el protector acolchado que rodea los barrotes). El abrigo lo pone el saco de dormir, o un pijama más calentito.

Hay otra forma, y muchas familias la usan: una manta fina, bien remetida, puede hacer de saco de dormir desde el nacimiento. Pero es una cosa o la otra, nunca una manta encima del saco de dormir. Los pies tocan el pie de la cuna, la manta no pasa de los hombros y va bien remetida por los dos lados, para que no le pueda subir a la cara (los pasos, más abajo). Va en una sola capa, no doblada en dos. El nórdico, el edredón y la almohada esperan a después del primer cumpleaños.

Antes del primer cumpleaños

Saco de dormir

Dibujo de una cuna vista desde arriba, con un bebé dormido boca arriba en un saco de dormir sin mangas, los brazos fuera y nada más en la cuna
Y nada más en la cuna.

O una manta fina

Dibujo de la misma cuna vista desde arriba, con el bebé abajo del todo y los pies en el pie de la cuna, tapado con una manta fina de algodón con agujeritos, remetida por los dos lados hasta el pecho y los brazos fuera, por encima
En lugar del saco: los pies al pie de la cuna, remetida por los lados y sin pasar de los hombros.

Tipos de manta de bebé

En las tiendas y entre los regalos aparecen cuatro tipos, y en lo que más se diferencian es en cuánto abrigan.

  • Mantita fina de franela doblada, azul clarito con una raya fina de color crema

    Mantita de franela

    Un cuadrado fino de franela, un algodón cepillado hasta quedar suave, de unos 75 cm de lado. Muy práctica los primeros meses para los mimos, para una toma o para tener un rincón limpio en el suelo.

  • Manta blanca de algodón, doblada, tejida con filas de agujeritos

    De algodón con agujeritos

    Un tejido de algodón con filas de agujeritos por donde pasa el aire, así que es ligera y fresca. Es la clásica manta fina para remeter en la cuna, y también una buena primera manta cuando ya ha cumplido el año.

  • Manta de punto de bebé color avena, doblada, con los puntos cerrados e iguales

    De punto o de ganchillo

    De algodón, lana o acrílico, y muchas veces tejida a mano para regalarla, como la toquilla de la abuela. Abriga y es suave, para los mimos y como manta para el carrito. Mira la etiqueta: algunas solo se lavan a mano.

  • Manta polar de bebé verde salvia, doblada, con la superficie afelpada

    Polar o coralina

    Poliéster suave: abriga, pesa poco y se seca rápido. La coralina es la versión más suave y afelpada. Las dos van bien para jugar en el suelo, para el carrito y para los mimos de los días fríos.

¿Y qué hago con tantas mantas?

Úsalas mientras está despierto. Una blandita en el suelo para los ratos boca abajo y el juego, otra sobre tu regazo en las tomas, otra sobre las piernas en el carrito. En la silla del coche, la manta va por encima del arnés ya abrochado, nunca por debajo. Y la de punto hecha a mano, guárdala de recuerdo.

Un bebé tumbado boca abajo sobre una manta de punto color avena extendida en un suelo de tarima, estirando la mano hacia un sonajero de madera

Cómo elegir una manta de bebé

  • Primer plano de una manta blanca de algodón, con la luz del día pasando por sus agujeritos cuadrados

    1. Para la cama, algodón fino

    En la cuna, algodón fino: con agujeritos, de franela o de punto ligero. El polar y la coralina abrigan mucho: déjalos para jugar, para los mimos y para el carrito.

    • Bien: Algodón con agujeritos
    • Bien: Tan fina que se ve la luz a través
    • Mal: Polar grueso o acolchado
  • Primer plano de una manta de punto de bebé con puntos pequeños, apretados e iguales

    2. Punto bien cerrado

    Los deditos de las manos y de los pies se cuelan por los puntos abiertos, de calado, y se quedan enganchados. Para un bebé, mejor una manta de punto o de ganchillo con los puntos bien cerrados.

    • Bien: Puntos pequeños e iguales
    • Mal: Calados abiertos
    • Mal: Hilos sueltos o flecos

Cómo arropar al bebé con manta

Se hace en un momento, y así la manta no le sube a la cara en toda la noche.

  • Vista desde arriba de un bebé acostado abajo del todo en una cuna blanca, bajo una manta fina de algodón que llega al pie de la cuna, con los pies marcando dos bultitos en ella

    1. Los pies, al pie de la cuna

    Acuéstalo boca arriba, con los pies tocando el pie de la cuna, para que no quede sitio para escurrirse por debajo de la manta.

  • Un bebé dormido en la cuna, con una manta fina de algodón doblada a la altura del pecho y los dos brazos por fuera

    2. Hasta las axilas, brazos fuera

    La manta sube hasta las axilas, nunca por encima de los hombros, y los dos brazos van por fuera.

  • La mano de un adulto, por encima de la barandilla, remete el lado de una manta fina de algodón junto al colchón, con los brazos del bebé por fuera

    3. Remetida por los dos lados

    Mete bien los lados por debajo del colchón, para que la manta no se mueva en toda la noche. Si no llega a remeterse por los dos lados, es pequeña para esa cuna.

Del saco de dormir a la manta

No hay una edad fija para el cambio, ni ninguna prisa. El saco de dormir le sigue sirviendo después del primer cumpleaños, y dentro de él no pasa frío aunque se destape a patadas. Por eso muchas familias hacen el cambio cuando pasa a la cama, que suele ser a los 2 o 3 años.

Para empezar, vístelo para la temperatura de la habitación como si no hubiera manta, con un pijama que abrigue por sí solo. Encima, una manta ligera de algodón, remetida por debajo de los brazos como en los pasos de arriba. Así, si por la mañana la manta aparece hecha un ovillo en una esquina, no pasa nada.

Para la cama, las tiendas venden nórdicos infantiles ligeros, de 4 a 4,5 TOG (la misma escala de abrigo que los sacos de dormir) y 120 × 150 cm. Si la etiqueta no da los TOG, busca uno que diga ligero. Están pensados para después del primer año, cuando ya es capaz de quitárselos de encima. Un nórdico de adulto abriga dos o tres veces más, y le queda enorme.

Una cama infantil baja de madera, hecha con un nórdico fino color crema doblado por arriba, en un dormitorio luminoso

Preguntas frecuentes

¿Un recién nacido necesita manta por la noche?

No. Un saco de dormir de su talla, o una muselina para envolver, le abrigan sin nada suelto en la cuna.

¿Puede dormirse tapado con la manta si lo estoy vigilando?

En el primer año, no: en cuanto se duerma, pásalo a la cuna, boca arriba, y la manta suelta de tu regazo se queda fuera. Mientras está despierto, en tu regazo o en el suelo, la manta no es ningún problema.

¿Puede dormir con su mantita de apego o con un peluche?

Lo mismo que con una manta: a partir de los 12 meses. Una mantita de apego, por pequeña que sea, cuenta como manta.

¿Es segura una manta de punto o de ganchillo?

Sí, para los mimos, para jugar y para el carrito, si los puntos son cerrados. En la cama sigue las mismas edades que cualquier manta. Antes de usar una hecha a mano o heredada, repásala por si tiene hilos sueltos, porque un hilo se puede enrollar muy apretado en un dedo del pie.

¿Cuántas mantas le pongo?

Con una manta fina encima de la ropa de dormir que pida la habitación, basta. Una segunda manta fina, solo si la habitación está por debajo de 16°. Una manta doblada en dos cuenta como dos. Tócale la nuca: si está caliente o sudada, quítale una.

¿Se puede envolver al bebé con una mantita de franela?

A un recién nacido, sí. Pero con unos 75 cm de lado se queda pequeña enseguida, y en cuanto crece un poco las puntas ya no llegan. Una manta de muselina, de unos 120 cm, da para envolverlo mucho más tiempo.

¿Cuándo puede usar almohada?

En el primer año, no. Después no hay una edad fija, y la almohada puede esperar a que pase a la cama.

¿Son seguras las mantas con peso?

Para bebés, no, porque el peso puede presionarle el pecho. Más adelante no hay una edad oficial, y si la funda lleva cremallera, puede quedarse atrapado dentro.