De qué trata
En el cambiador, la ropa de un día de calor parece dejar al bebé a medio vestir. Con un bebé de pocos meses, una sola capa fina de algodón parece poquísima cosa. Los brazos y las piernas al aire dan la impresión de ir desprotegidos, pero taparlos para cuidar una piel tan delicada solo consigue que el cuerpo no pueda soltar el calor.
La solución es que la ropa sea ligera y holgada. Del sol y del calor se encargan otras cosas: la sombra, salir a buena hora, ofrecerle más tomas y tener siempre cerca un sitio fresco al que volver.
Desde 24°, ropa ligera
Vestir a un bebé cuando hace calor se resume en una regla: una sola capa que transpire. Entre 24 y 27°, cómo sea esa capa depende de la edad. En los 3 primeros meses, el bebé todavía está aprendiendo a regular su temperatura, así que un body de manga larga de algodón, un pantalón fino y unos calcetines finos le protegen la piel delicada sin guardar calor. Desde los 3 meses, pasa a un body de manga corta con pantalón fino. Y a partir de 28°, a cualquier bebé le basta con un mono corto.
El algodón y el lino finos dejan que el aire llegue a la piel. No te preocupes si, al coger a tu bebé en brazos, le notas las manos y los pies fresquitos. En los bebés, la circulación lleva la sangre primero al tronco, y por eso los dedos siguen fríos incluso en una tarde de calor. Si te guías por las manos, acabarás poniéndole un jersey que no necesita. Mejor tócale la nuca.
Un body empapado de sudor deja de transpirar y se pega a la piel. Si después de la siesta, o de un buen rato en el carrito o la silla de paseo, tu bebé tiene la piel húmeda y pegajosa, ponle primero ropa seca de algodón. Después decide si de verdad hace demasiado calor.

Calor
Desde los 3 meses, body de manga corta y pantalón fino. Antes de esa edad, body de manga larga, pantalón fino y calcetines finos.

Mucho calor
Un mono corto: toda la ropa en una sola prenda ligera.
Con unos 32°, cambia el paseo, no la ropa
Cuando tu bebé ya no lleva más que un mono corto ligero, la ropa ha hecho todo lo que podía. Si la sensación térmica se acerca a los 32°, ya no hay ropa que le quite el calor. Los bebés producen calor más deprisa que los adultos y sudan mucho peor. A partir de aquí, lo que decide su seguridad no es lo que lleva puesto, sino adónde vas con tu bebé.
En la calle siempre hace más calor de lo que dice el parte. El asfalto negro suelta hacia arriba, directo al carrito, el calor que ha ido acumulando, y las telas oscuras del carrito se calientan al sol como un horno. Incluso a la sombra, el aire caliente y húmedo se puede quedar estancado en el capazo si no corre nada de aire. Si a ti ya te agobia, limita las salidas a vueltas cortas, siempre con un sitio fresco cerca para volver.
Si el paseo puede esperar, [déjalo para primera hora de la mañana o para última hora de la tarde, que hace más fresco](/es/consejos/mejor-hora-para-pasear-con-el-bebe). Esquivar el calor de primera hora de la tarde hace mucho más por tu bebé que cualquier cambio de ropa.
El calor y el índice UV son dos cifras distintas
La previsión del tiempo pone juntas dos cifras que se confunden a menudo: la sensación térmica y el índice UV. La temperatura te dice cuánto calor tiene que soltar el cuerpo del bebé, y de ahí sale lo ligera que tiene que ser la ropa. El índice UV mide la fuerza de los rayos que queman la piel, y de ahí sale cómo protegerla del sol.
El calor y el índice UV no siempre llegan a su punto más alto a la vez. Protege a tu bebé del sol siempre que el índice UV llegue a 3: sombra, ropa que le cubra la piel y un sombrero con ala. Mira la previsión de cada día, porque las horas cambian. El calor húmedo puede seguir ahí cuando el índice UV ya ha bajado. Con una sensación térmica de unos 32°, sal poco rato.
Un carrito a la sombra también necesita aire
Que el sol no dé directamente en el carrito es algo que hay que ir corrigiendo sobre la marcha. Doblas una esquina, cambian las sombras, y la capota que hace cinco minutos le tapaba la cara a tu bebé ahora le deja las piernas al sol. Antes de los 6 meses, la piel es demasiado sensible para la crema solar normal, así que la sombra es la principal protección.
SíUsa una sombrilla para el carrito
La capota, una sombrilla con pinza o un parasol tapan el sol desde arriba, y el aire sigue pasando sin obstáculos.
NoNunca tapes el carrito con una manta
Hasta una muselina de trama abierta encierra el aire caliente en el asiento y no te deja ver a tu bebé.
Cuando el sol le da a tu bebé mientras duerme, es muy normal que te salga echar una muselina por encima del carrito. Pesa poco, parece que transpira y deja dentro una cueva oscura y tranquila. Pero hasta el algodón fino convierte el carrito en un invernadero: en pocos minutos la temperatura sube varios grados y deja de entrar aire fresco. Si el sol entra por la abertura, mueve la capota, pon una sombrilla para el carrito o gira el carrito hacia otro lado.
Cada poco, asómate al carrito por delante. Desde detrás del manillar es imposible ver si un rayo de sol le está dando de lleno en los pies o en el pecho. Y si el carrito ha estado en un pasillo caluroso o en el maletero del coche, toca con la palma la tela del asiento y las hebillas metálicas del arnés antes de dejar a tu bebé dentro.
Protección solar: sombrero, sombra y crema
El ala del sombrero tiene que ser lo bastante ancha para dar sombra a la cara, a las orejas y a la nuca, que es muy delicada. Mejor un ala blanda, pero que no se le doble sobre los ojos. Si tu bebé no soporta la cinta de la barbilla, lo que mejor funciona es un cordón ajustable en la parte de atrás.
Con la crema solar, la edad marca una línea clara. Antes de los 6 meses, es más probable que la crema irrite la piel de tu bebé. Mantén a tu bebé a la sombra en todo momento y con ropa holgada. Si de verdad no hay forma de encontrar sombra, pregunta a tu pediatra antes de ponerle un poquito de crema en zonas pequeñas que queden al aire, como el dorso de las manos. A partir de los 6 meses, una crema solar mineral de amplio espectro puede cubrir sin problema lo que no tapan el sombrero ni la sombra.
En los días de calor, más líquido
Antes de los 6 meses, cuando hace calor, ofrécele más pecho o más biberón. Si toma leche de fórmula, puede que tu pediatra te aconseje darle unos sorbitos de agua hervida y ya fría entre toma y toma. La leche materna y la de fórmula tienen más de un 80 % de agua y le dan al bebé toda la hidratación que necesita. Con calor, lo normal es que pida tomas más cortas y más seguidas.
La toma le quita la sed, pero no enfría el aire caliente de alrededor. Si al terminar sigue con la nuca húmeda y caliente, es la señal para recoger y buscar un sitio fresco a cubierto.

En el coche, una regla sin excepciones
Nunca dejes a tu bebé en un coche aparcado sin un adulto, ni siquiera un minuto, aunque las ventanillas estén un poco abiertas o el coche esté a la sombra. Un coche cerrado atrapa el calor: en un día normal de verano, en diez minutos llega por dentro a temperaturas peligrosas. Cada vez que salgas del coche, sal con tu bebé.
Durante el viaje, la silla del coche tiene su propia dificultad. La espuma sintética gruesa y los acolchados de seguridad se ajustan mucho al cuerpo del bebé y le acumulan el calor en la espalda. Incluso con el aire acondicionado puesto, muchos bebés se despiertan con el body empapado. Ponle una sola capa fina debajo del arnés y usa un parasol en la ventanilla para que el sol no le dé directamente en las piernas.
Pasar del calor de la calle al chorro de aire acondicionado del supermercado es un cambio brusco para un bebé que viene sudando. Quítale el sombrero nada más entrar, para que suelte el calor por la cabeza. Si el body de algodón se ha mojado de sudor, lleva en la bolsa uno seco de recambio, para que no pase frío con el aire de dentro.
Tócale la nuca antes de seguir
Para saber si a tu bebé le sobra ropa, tócale la nuca o la parte alta del pecho. Mete dos dedos por debajo del cuello de la ropa. Si la piel está calentita y seca, la ropa va bien. Si está caliente, sudada o pegajosa, ve enseguida a la sombra, desabróchale la parte de arriba y deja que el aire le llegue a la piel. No sigas andando hasta que el pecho esté calentito, no caliente. En [el artículo sobre cómo saber si tu bebé tiene calor o frío](/es/consejos/bebe-tiene-calor-o-frio) lo tienes paso a paso.
Si tu bebé tiene el cuerpo flojo, le cuesta despertarse o respira con dificultad, llama al 112 ahora mismo. Si sigue más caliente de lo normal o se le ve mal después de estar en un sitio fresco, llama enseguida a tu pediatra o a tu centro de salud.
Preguntas frecuentes
¿Basta la sombra para que el carrito esté fresco?
La sombra corta el sol directo, pero no baja la temperatura del aire. Con una sensación térmica de unos 32°, el aire a la sombra sigue siendo aire caliente. Pon la capota de forma que el aire siga pasando, sal poco rato y entra en algún sitio fresco si le notas la nuca caliente a tu bebé.
¿Qué cambia en un recién nacido entre 24 y 27°?
En los 3 primeros meses, la circulación y el control de la temperatura todavía están madurando. Ponle un body fino de algodón de manga larga, pantalón fino y calcetines finos para protegerle la piel. Por encima de 28°, sobra lo demás: basta con un mono corto.
¿Puedo poner un ventilador cerca de mi bebé?
En una habitación calurosa, el ventilador ayuda a mover el aire, pero oriéntalo hacia la habitación, no directamente a la cara de tu bebé. Con calor extremo, el ventilador solo mueve aire caliente y no basta para evitar que el bebé coja demasiado calor. Pon el aire acondicionado o busca un sitio más fresco.
¿Necesita calcetines un bebé cuando hace calor?
No. Con calor, en el carrito, mejor con los pies al aire, para que suelten calor. Si tu bebé ya camina, unos calcetines finos con un calzado transpirable le protegen las plantas de los pies del suelo caliente. Pero si va en el carrito, conviene que lleve los pies libres.
¿Puedo refrescar a mi bebé con un paño húmedo?
Pasarle un paño húmedo con agua templada por la frente, el cuello y los brazos puede ayudar a refrescar la piel, porque el agua enfría al evaporarse. Nunca envuelvas a un bebé en una toalla mojada ni en una muselina fría y mojada: no dejan pasar el aire y pueden darle escalofríos enseguida.
Señales de golpe de calor
- Desmayo o cansancio extremo.
- Confusión o falta de coordinación.
- Dolor de cabeza fuerte o fiebre.
- Mucha sed o muchas horas sin hacer pis.
- Náuseas o vómitos.
- Respiración rápida o profunda.
- Entumecimiento, hormigueo, dolor muscular o calambres.
Si tu bebé tiene el cuerpo flojo, le cuesta despertarse o respira con dificultad, llama al 112 ahora mismo. Si sigue más caliente de lo normal o se le ve mal después de estar en un sitio fresco, llama enseguida a tu pediatra o a tu centro de salud.







