De qué trata
La ropa de invierno puede abultar mucho antes de abrigar de verdad. Si las prendas son demasiado gruesas, tu bebé no puede doblar las rodillas, empieza a quejarse y pasa calor en cuanto entras en algún sitio con calefacción.
La idea es abrigar sin agobiar, y eso se consigue vistiendo por capas, como una cebolla. Las prendas finas guardan el calor del cuerpo junto a la piel, y por fuera un abrigo cortavientos o un buzo de invierno protege del viento y del frío.
Empieza por la sensación térmica
El viento frío se lleva el calor mucho más deprisa que el aire en calma. Para salir con el carrito o la silla de paseo, viste al bebé siempre según la sensación térmica, no según la temperatura que marca el móvil. La sensación térmica ya tiene en cuenta el viento, así que no hace falta adivinar ni restar grados por tu cuenta.
28° o más
Mono corto
24–27°
Body de manga corta, pantalón fino
20–23°
Body de manga larga, pantalón fino, calcetines finos
16–19°
Body de manga larga, pantalón fino, calcetines finos, rebeca fina
12–15°
Body de manga larga, pantalón grueso, calcetines finos, rebeca fina, chaqueta ligera
8–11°
Body de manga larga, pantalón grueso, calcetines de lana, forro polar grueso, abrigo acolchado, gorro fino
4–7°
Body de manga larga, pantalón grueso, calcetines de lana, forro polar grueso, abrigo acolchado, patucos acolchados, manoplas, gorro grueso
Menos de 4°
Body de manga larga, pantalón grueso, calcetines de lana, forro polar grueso, buzo de invierno, manoplas, gorro grueso
Se abriga prenda a prenda
Entre 12 y 15°, al bebé le basta con ropa ligera de otoño. Una rebeca fina y una chaqueta ligera cortan la brisa sin que llegue a sudar.
Cuando baja la temperatura, no amontones prendas de invierno una encima de otra. Ve cambiando prendas por otras más abrigadas allí donde de verdad llega el frío. La rebeca pasa a ser un forro polar, el gorro fino deja sitio a uno grueso y forrado, y cuando hace mucho frío, el buzo de invierno sustituye del todo al abrigo y a los patucos.

8–11°
Un forro polar grueso y el abrigo mantienen caliente el tronco. Los calcetines de lana y un gorro fino protegen las orejas y los dedos de los pies, que van más al aire.

4–7°
En el carrito, las manos y los pies apenas se mueven y son lo primero que se enfría. Añade patucos, manoplas y un gorro grueso y forrado.

Menos de 4°
El buzo de invierno pasa a ser la capa de fuera. Como cubre los pies, los patucos pueden quedarse en la bolsa.

El buzo se pone en la puerta
Tan importante como lo que le pones es el momento en que se lo pones. Primero viste al bebé con las capas de dentro: body, pantalón, calcetines y el forro polar de la capa intermedia. El buzo, el gorro y las manoplas esperan junto a la puerta hasta que tú tengas puestos el abrigo y los zapatos.
Si el bebé espera en un recibidor caldeado con el buzo cerrado hasta arriba mientras tú buscas las llaves, empieza a sudar en pocos minutos. Y con la ropa húmeda, fuera pasará mucho más frío. Ponle la capa de abrigo de fuera lo último, justo antes de salir al frío.
Con cada capa que le pones, estira bien las mangas y los puños de la ropa de debajo. Una manga arrugada dentro de un puño apretado pellizca la piel y le amarga el paseo al bebé mucho antes que el frío.
Tener las manos frías no es tener frío
La circulación del bebé todavía está aprendiendo a repartir el calor. La sangre se queda cerca de los órganos vitales del tronco, así que las manos y los pies pueden estar sorprendentemente fríos aunque el bebé no tenga nada de frío. Y sin moverse en el carrito, las manos se enfrían todavía más.
No le pongas otro jersey solo porque tenga la punta de los dedos fresca. Mete dos dedos por el cuello de la ropa y tócale la piel del pecho o de la nuca. Si la piel está calentita y seca, la ropa va bien. Si está pegajosa o sudada, quítale una capa. Solo si es el pecho lo que está fresco, toca entrar en un sitio caliente y ponerle más abrigo.
Comprueba que el gorro le tapa las orejas sin que le baje hasta los ojos. Cuando ya camine por la calle, cambia los patucos blandos por zapatos de verdad, con una suela que aguante el mal tiempo.
El viento y el saco de silla
Por mucha ropa de punto que le pongas, un viento cortante sigue entrando. Funciona mucho mejor una sola capa intermedia de abrigo con una capa exterior que corte el viento. Usa la capota del carrito para frenar las rachas y gira la silla para que el viento no le dé de frente, sin perder de vista la cara del bebé.
El saco de silla no es un simple accesorio: abriga como un saco de dormir. Si el bebé va dentro de un saco de silla grueso forrado de polar, no hace falta ponerle además un buzo gordo debajo. Sigue las indicaciones del fabricante y cuenta el saco de silla como una de las capas de abrigo principales.
Nunca tapes del todo la abertura del carrito con una manta para cortar el viento. Hasta una manta fina reduce la entrada de aire fresco y puede acumular dentro un calor que no esperas.
Al entrar, baja la cremallera
Un paseo de invierno casi nunca es solo calle. Pasas de una acera a 2° a un súper, un autobús o una cafetería a 22°. La previsión no ha cambiado, pero la temperatura alrededor del bebé, sí.
Nada más entrar en un sitio con calefacción, abre el buzo o baja la parte de arriba del saco de silla. Quítale el gorro para que salga el calor. Si dentro se queda con toda la ropa de abrigo, suda enseguida, y con la ropa húmeda la vuelta a casa se hace fría y desagradable.
En la silla del coche, nada de abrigos gruesos
La silla del coche es el único sitio donde la ropa de invierno de la calle se vuelve peligrosa. Los abrigos gruesos tipo plumas y los buzos acolchados dejan bajo el arnés unos centímetros de holgura que no se ven. En un accidente, el relleno se aplasta al instante y las correas, ya flojas, no pueden sujetar bien al bebé.
Abrocha al bebé en la silla con su ropa fina de estar en casa: body, pantalón y un forro polar fino. Ajusta el arnés hasta que no puedas pellizcar la cinta entre los dedos. Después, ponle por encima de las correas ya abrochadas una manta o su abrigo de invierno. Cuando el coche se caliente, basta con retirar la manta.
Por debajo de 0°: paseos cortos y piel protegida
Con una sensación térmica por debajo de 0°, conviene que los paseos de invierno sean cortos y cerca de casa. Limítate a dar vueltas rápidas por el barrio, desde donde puedas volver a un sitio caliente en cinco minutos si hace falta.
El aire frío del invierno y el viento cortante le quitan humedad a la piel delicada. Si al bebé se le resecan o se le agrietan las mejillas, antes de salir ponle un bálsamo protector sencillo o la crema emoliente que te haya indicado tu pediatra.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo puede estar mi bebé en la calle con frío?
No hay un tiempo que valga para todos. En un día frío normal, por encima de cero, un paseo de 30 a 45 minutos está bien si la ropa va por capas y el bebé está a gusto. Con una sensación térmica por debajo de 0°, haz salidas de 15 a 20 minutos como mucho, con una vuelta rápida a un sitio caliente.
Si tiene las manos frías, ¿le falta una capa?
No. Las manos y los pies fresquitos son normales, porque la circulación del bebé da prioridad al tronco. Tócale la piel del pecho o de la nuca. Si el tronco está calentito y seco, el bebé está a gusto.
¿Le pongo a la vez el buzo de invierno y el saco de silla?
Normalmente no. Un saco de silla grueso ya cuenta como una capa de abrigo de calle. Buzo de invierno y saco de silla de invierno juntos suelen hacer que el bebé pase demasiado calor. Dentro de un saco de silla de abrigo, mejor una chaqueta más ligera o un jersey.
Cuándo pedir ayuda médica por el frío
- La piel se pone blanca o de un gris pálido, le salen ampollas, o la zona sigue entumecida o le duele después de entrar en calor.
- Tirita y además tiene un sueño poco habitual, el cuerpo flojo o apenas reacciona.
- Ya en un sitio caliente, sigue con el cuerpo frío o no reacciona como de costumbre.
Entra en un sitio caliente, quítale la ropa mojada y dale calor con suavidad, piel con piel. No frotes la piel fría ni uses calor directo. Llama a tu pediatra si el dolor o el entumecimiento siguen después de entrar en calor. Llama al 112 si tu bebé tiene mucho más sueño de lo normal o no reacciona como de costumbre.























