De qué trata
El invierno de un recién nacido casi nunca es una expedición al Ártico. Son diez minutos en una acera fría, veinte en un coche caliente, una hora en una tienda con calefacción y dieciséis horas en la habitación. Con un único buzo gordo, cada vez que entras en algún sitio te toca quitárselo a toda prisa.
Un armario práctico funciona con capas finas y separadas, para que puedas ajustar el abrigo sin despertar a tu bebé.
En invierno, mejor por capas, como una cebolla
Empieza por una ropa que pueda quedarse puesta todo el día en casa: body de manga larga, pantalón suave y calcetines de lana. Al salir, un forro polar añade una capa intermedia de abrigo sin dejarle los brazos rígidos. El abrigo grueso o el buzo son solo para el rato de calle. Al volver a entrar, le quitas la capa de fuera y debajo queda una ropa completa y cómoda.
Las manitas y los pies suelen estar como el hielo, pero las manos mienten. El sistema circulatorio de un recién nacido todavía se está desarrollando y manda la sangre primero a los órganos vitales. Que los dedos de las manos y de los pies estén fresquitos es totalmente normal. La verdad está en el tronco. Si el pecho está fresco, añade una capa. Si la piel está húmeda o sudada, quítale una capa, aunque a ti el viento de la calle te siga pareciendo helado.
Cuándo poner la ropa de abrigo importa tanto como tenerla. Ponte primero tu abrigo, tus botas y tu gorro, y prepara la bolsa. Solo entonces ponle al bebé el buzo o el abrigo y súbele la cremallera. Si abrigas a un recién nacido cinco minutos antes de tiempo mientras buscas las llaves, antes de que abras la puerta ya estará sudando a mares y llorando.


Junto a la piel
Un body de manga larga, un pantalón grueso y calcetines de lana: la base lavable y transpirable para todo el día.

La capa de en medio
Un forro polar grueso añade un abrigo flexible, fácil de quitar al entrar en un sitio caliente.

Fuera, con frío
Por debajo de 4°, un buzo de invierno, manoplas y un gorro grueso protegen del viento en los paseos con el carrito o la silla de paseo.
La ropa del carrito se termina en la puerta
En un paseo de invierno, quien más frío pasa es el bebé del carrito. Tú caminas y generas calor, mientras tu bebé va en el capazo sin moverse, cogiendo frío. Eso no significa que haga falta un buzo de expedición polar para cada salida. El capazo y su cubrepiés ya cortan el viento y guardan el calor.
Entre 8 y 11°, mantén la ropa de casa y el forro polar, y en la puerta añade un abrigo y un gorro fino. Si baja a 4–7°, añade unos patucos, ponle las manoplas y cambia al gorro grueso. Cuando la temperatura cae por debajo de 4°, cambia el abrigo y los patucos por un buzo de invierno completo. El forro polar sigue debajo, así que en una cafetería puedes abrir el buzo sin dejar a tu bebé con el body y nada más.
Abriga en la puerta, no en el coche caliente
La silla del coche cambia por completo las reglas. Sacar a tu recién nacido a un coche helado con solo un forro polar fino parece un error, pero un abrigo gordo o un buzo bajo el arnés son un peligro de verdad. La ropa acolchada da una falsa sensación de ajuste. En un golpe, ese relleno se aplasta en un instante y deja las correas con varios centímetros de holgura.
Debajo del arnés, ropa fina: body, pantalón, calcetines y un forro polar fino. Tensa las correas contra el pecho hasta que, a la altura del hombro, no puedas pellizcar ningún pliegue de la cinta. Después, remete una manta por encima del arnés abrochado para que no le dé el aire frío de camino al coche.
Entre 8 y 15°, basta con una manta fina para el coche. Por debajo de 0°, cambia a una manta gruesa. Cuando el coche se caliente, retira la manta y quítale el gorro para que no se achicharre. Nunca aflojes las correas del arnés para refrescar al bebé mientras conduces.

Los sitios con calefacción también cuentan
Al entrar del frío es cuando muchos bebés pasan demasiado calor. Entras con el carrito en una tienda, una biblioteca o una cafetería con calefacción, y tu bebé duerme como un tronco. Dan ganas de no tocar nada. Pero un sitio con la calefacción a 21° está a 21°, por mucha nieve que haya fuera.
Quítale el gorro enseguida, porque los bebés sueltan el calor que les sobra por la cabeza. Abre el buzo o baja la manta del carrito hasta la cintura. Fastidia que se despierte con el fresquito, pero dejarle puesta toda la ropa gruesa de calle en un sitio caliente acaba enseguida en sudores y llanto. Ya dentro, tócale la nuca para ver si también hay que abrir el forro polar.
Por la noche, el invierno se queda fuera
La temperatura de la calle no tiene nada que ver con la hora de dormir. En la calle puede hacer -10°, pero tu bebé duerme en una habitación con calefacción. Intenta que la habitación esté entre 16 y 20°, y viste al bebé según el termostato de la pared, no según la escarcha del cristal.
La regla de día, una capa más, se queda fuera de la cuna. Una cuna segura necesita muy poco: entre 20 y 21°, un body de manga larga dentro de un saco de dormir de 1,0 TOG. Entre 18 y 19°, el mismo body y un saco de dormir de 2,5 TOG. En habitaciones más frías, a 17° o menos, cambia el body por un pelele suave con pies debajo de ese saco de dormir de 2,5 TOG.
Nunca le pongas gorro a un bebé para dormir, y nunca eches mantas de más por encima del saco de dormir. Un saco de dormir bien ajustado evita que el bebé se escurra bajo la ropa de cama suelta y da todo el abrigo que necesita un recién nacido mientras duerme.
La canastilla del primer invierno
No hace falta una montaña de ropa de invierno. A los recién nacidos la primera talla se les queda pequeña en semanas, y la mitad de lo que venden las tiendas es más bonito que útil. Lo que de verdad necesitas depende de cada cuánto pongas lavadoras y de si te mueves sobre todo a pie o en coche.
- De 6 a 8 bodies de manga larga con cuello americano, que se quitan hacia abajo, sin pasar por la cabeza, cuando hay un escape de pañal.
- De 4 a 6 peleles con pies y cremallera de doble cursor, porque pelearse con los automáticos en una habitación fría a las 03:00 no le apetece a nadie.
- 3 o 4 pantalones elásticos, y calcetines suaves que de verdad aguanten puestos en esos talones tan pequeños.
- Dos forros polares: uno fino para ir en la silla del coche y uno grueso para los paseos en carrito.
- Un abrigo para los días menos fríos, y un buzo de invierno solo si das paseos largos en carrito con heladas.
- Un gorro fino de punto, un gorro grueso de invierno, manoplas y patucos polares. Olvídate de los zapatos duros hasta que tu bebé camine.
- Uno o dos sacos de dormir de 2,5 TOG de talla de recién nacido, con sisas que ajusten bien.
- Una manta gruesa que se quede siempre en el coche y vaya solo por encima del arnés abrochado.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un abrigo y además un buzo?
Normalmente no los dos desde el principio. Un abrigo sobre un forro polar sirve para pasear en carrito hasta los 4°. El buzo de invierno completo solo hace falta para paseos en carrito con temperaturas bajo cero. Si te mueves sobre todo en coche, o llevas a tu bebé en la mochila portabebés o el fular bajo tu propio abrigo, puedes pasar del buzo.
¿Cómo paso a mi recién nacido del coche al carrito?
En la silla del coche, con su forro polar fino de casa y la manta remetida por encima del arnés. Al llegar, entra con la silla en brazos o pasa a tu bebé al capazo del carrito, y solo entonces ponle el abrigo grueso o el buzo.
¿Qué hago si mi bebé tiene las manos heladas?
No te agobies y no le pongas enseguida otra capa gruesa. Tócale la nuca o el pecho con los dedos calientes. Si la piel está calentita y seca, el cuerpo está a gusto, y las manos frías son solo la circulación normal de un recién nacido. Si vas a salir, ponle unas manoplas suaves.







