De qué trata
Antes del parto, un cajón lleno de conjuntitos de verano a juego parece una monada. En plena ola de calor de julio, el noventa por ciento se queda en el cajón. Los pantaloncitos vaqueros, los cuellos duros y los petos gruesos dan calor y son un suplicio cuando hay un escape de pañal.
Un bebé que nace en verano necesita mucha menos ropa de la que sugieren las listas de nacimiento, pero esas pocas prendas tienen que ser suaves, transpirables y aguantar la lavadora cada día.
Una capa más, pero ligera
Las matronas y los familiares, con la mejor intención, repiten la regla de siempre: ponle al bebé una capa más de las que llevas tú. Con fresco, tiene sentido. En verano, seguirla a ciegas puede hacer pasar demasiado calor a un recién nacido que todavía no suda bien, y el exceso de calor es un riesgo real para su seguridad. Si tú vas a gusto en camiseta, tu bebé no necesita un jersey de más ni una manta por los hombros.
Quédate con algodón o bambú, ligeros y transpirables. El diseño práctico importa tanto como el tejido: busca bodies con cuello americano, que se bajan por los hombros en vez de tener que pasar una prenda manchada por la cara. Los bodies cruzados tipo kimono, con automáticos delante, son aún mejores, porque no hay que pasar nada por esa cabecita que todavía no se sostiene sola.
La ropa fina se empapa enseguida con las bocanadas, el sudor y los escapes del pañal. En un paseo de verano, un body limpio de recambio en la bolsa sirve mucho más que una segunda capa de abrigo.
Dos temperaturas cambian la ropa de día
Para un bebé de menos de 3 meses, la ropa de día en verano tiene dos fases claras. Entre 24 y 27° de sensación térmica, la piel del recién nacido es fina y se quema con facilidad, así que ayuda cubrirla un poco. Un body transpirable de manga larga, un pantalón fino de algodón y unos calcetines finos protegen del sol y de las corrientes sin dar calor. Cuando la temperatura llega a 28°, fuera todo lo que sobra: llevar brazos y piernas al aire es totalmente seguro. Un mono corto holgado o un body de manga corta es todo lo que necesita.
La protección solar es otro tema. Los bebés de menos de 6 meses no deberían estar al sol directo. Cuando el índice UV llega a 3 o más, ponle un sombrero de ala ancha y busca la sombra, mejor donde corra el aire. La ropa ligera protege de la luz indirecta, pero llevar más tela nunca es permiso para ponerse al sol directo.

24–27°
En los primeros 3 meses, body de manga larga, pantalón fino de algodón y calcetines finos. A partir de los 3 meses, manga corta y piernas al aire van bien.

28° o más
Un solo mono corto, holgado y ligero, o un body de manga corta, y nada más. Piernas y pies al aire, sin capas de más.

UV 3 o más
Una buena sombra, ropa ligera de algodón que cubra y un sombrero de ala ancha. La abertura del carrito o la silla de paseo, siempre despejada.
El carrito necesita sombra, no una manta
Cuando el sol da en el carrito, lo que pide el cuerpo es tapar la parte delantera con una muselina o una mantita. Nunca lo hagas. Incluso una muselina fina sobre la abertura impide que circule el aire y convierte el carrito en un horno. Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney comprobó que tapar el carrito con una muselina o una franela secas lo calentaba más.
Con un bebé de menos de 6 meses, usa mejor la capota extensible del carrito, una sombrilla con pinza o un toldo con protección UV que no cierre el frente. Así paran el sol directo y dejan la parte delantera bien abierta para que corra el aire. Y recuerda mover la sombra según el camino: el sol cambia de ángulo cada vez que doblas una esquina.

Una capa a mano para cuando refresca
En verano, la temperatura cambia de golpe al pasar de la calle a un sitio cerrado. Entrar desde una acera a 30° en un súper o un centro de salud con aire acondicionado puede enfriar rápido a un bebé con poca ropa. Mete una rebeca fina de algodón en la bolsa del carrito. Se pone cuando te encuentras con el frío del aire acondicionado o con la brisa de la tarde, y se quita en cuanto vuelves al calor.
Noches de calor, a 24–27°
A la hora de dormir, olvídate de la previsión del tiempo. Lo que importa es la temperatura real de la habitación donde duerme tu bebé. Las habitaciones de la planta de arriba guardan el calor del día y siguen calientes mucho después de que se ponga el sol. Antes de vestir a tu bebé para la noche, mira un termómetro de habitación sencillo.
Entre 24 y 27°, ponle a tu recién nacido un body de algodón de manga corta debajo de un saco de dormir ligero de 0,5 TOG. Esos 0,5 TOG dicen cuánto abriga, no de qué tejido está hecho. Si necesitas elegir saco de dormir para habitaciones más frescas, el [artículo sobre el TOG del saco de dormir](/es/consejos/saco-de-dormir-tog) tiene la tabla completa.
Cuando la habitación llega a 28° o más, nada de saco de dormir. Acuesta a tu bebé solo con el pañal. Puede parecer raro acostar a un recién nacido con las piernas al aire, pero lo seguro es que no pase calor. Nunca le pongas gorro en casa ni en la cuna.
En las noches de bochorno, un ventilador ayuda a mover el aire. Ponlo en la otra punta de la habitación para que el aire se mueva suave, pero nunca apuntando directamente a la cuna.

En las horas de más calor, cambia el paseo
Cuando la sensación térmica ronda los 32°, ya no hay ropa que te saque del apuro. A un bebé con un mono corto finísimo o solo con el pañal no le quedan capas que quitar. A partir de ahí, la solución no está en la ropa, sino en los horarios. Pasa los paseos a primera hora de la mañana, antes de que apriete el calor. Por la tarde, quédate a la sombra o refúgiate en una habitación fresca de casa. Ofrécele el pecho o el biberón más a menudo, porque con calor los recién nacidos necesitan más líquido. Antes de los 6 meses, ofrécele su leche de siempre, no agua, salvo que tu pediatra te diga otra cosa.
Qué comprar para las primeras semanas de calor
- De 5 a 7 bodies de algodón de manga corta con cuello americano.
- 3 o 4 bodies finos de algodón de manga larga, para cubrirse del sol y para los días templados.
- 2 o 3 pantalones finos y holgados de algodón, o monos cortos.
- 1 rebeca fina de algodón para los sitios con aire acondicionado.
- 1 sombrero de ala ancha, blandito, con una cinta de seguridad que se suelta de un tirón.
- 1 o 2 sacos de dormir ligeros de 0,5 TOG para las noches de calor en la habitación.
- 2 pares de calcetines finos de algodón para las mañanas frescas.
- Una muda limpia (body, pantalón y calcetines) siempre lista en la bolsa de paseo.
Resiste la tentación de comprar ropa de otoño o de invierno mientras preparas la llegada de un bebé de verano. Los recién nacidos crecen a un ritmo imprevisible, y la ropa comprada con seis meses de antelación muchas veces resulta ser de otra talla cuando por fin cambia el tiempo. Compra lo que le valga ahora, para las semanas de calor que vienen.
Preguntas frecuentes
¿Y si la mañana empieza fresca?
Ponle la rebeca fina y unos calcetines finos para el paseo temprano, y quítaselos en cuanto el sol empiece a calentar. Tócale la nuca en vez de dejarle la rebeca puesta por costumbre.
¿Y si no hay forma de encontrar sombra?
Con un bebé de menos de 6 meses, lo primero es la sombra de verdad: una sombrilla para el carrito o la capota. Si el sol te pilla sin remedio, que sea el menor tiempo posible, y pregunta a tu pediatra antes de usar crema solar a una edad tan temprana. A partir de los 6 meses, usa crema solar para bebés en la piel que quede al aire.
¿Merece la pena comprar un segundo saco de dormir de 0,5 TOG?
Sí, si la habitación suele pasar de 24°. Las bocanadas y los escapes del pañal también pasan de noche, y tener uno limpio de recambio te ahorra poner la secadora a las 03:00.







