De qué trata
En la percha, la ropa de bebé es una monada, pero en el día a día los conjuntos a juego duran poco. Una bocanada a primera hora o un escape del pañal suelen manchar solo la capa que toca la piel. Si esa capa forma parte de un conjunto de vestir de tres piezas, va todo a la lavadora.
Un armario práctico son unas cuantas prendas básicas, sencillas y lavables, que van rotando, y pocas capas de abrigo fáciles de quitar.
Compra más de lo que va pegado a la piel
Los bodies de manga corta y de manga larga son la base de cada día, con un pantalón suave y calcetines. Si prefieres una sola prenda sencilla, un pelele con pies hace de body y de pantalón a la vez. De estas prendas sí merece la pena tener repuesto. Son las que se llevan la leche, las bocanadas y los escapes del pañal, así que pasan por la lavadora casi a diario.
Busca bodies con cuello americano, el que tiene la tela cruzada en los hombros. Si hay un escape del pañal, puedes bajar el body por el tronco y las piernas en lugar de sacarlo por la cabeza. En los peleles, una cremallera de doble cursor hace los cambios de madrugada mucho más fáciles que doce automáticos diminutos de metal. Comprueba que los puños de muñecas y tobillos se estiren con facilidad y no le dejen marcas rojas en la piel.
Capas de abrigo que combinen con todo
La ropa de calle, igual de sencilla. Una chaqueta ligera basta para la brisa fresca y los recados de cada día. Si llueve, una burbuja de lluvia en el carrito o la silla de paseo suele funcionar mejor que un chubasquero rígido. Cuando llegue el frío de verdad, elige entre un abrigo acolchado y un buzo de invierno. La mayoría de las familias no necesita los dos.

Un solo gorro no sirve para todo el año
Los gorros protegen de cosas opuestas, así que uno solo no vale para todas las estaciones. Un sombrero de ala ancha protege la piel delicada cuando el índice UV llega a 3 o más. Un gorro fino de punto quita el fresco de una mañana con brisa, y un gorro grueso con orejeras es para los paseos fríos de invierno. Quítale siempre el gorro en cuanto entres, subas al coche o acuestes a tu bebé. Los bebés sueltan el calor que les sobra por la cabeza, así que el gorro es solo para la calle.
Los accesorios para el frío apenas ocupan cajón. Un par de manoplas suaves y unos patucos acolchados mantienen las manos y los pies calentitos en el carrito, con calcetines normales debajo. Los zapatos de suela dura no sirven de nada hasta que empieza a andar por la calle. En el carrito, en la mochila portabebés o en el fular, los zapatos acaban casi siempre en el suelo a patadas.

La base
Ten bodies, pantalones suaves y calcetines suficientes para los cambios frecuentes y los días de colada.

En medio
Elige rebecas o forros polares que se abran por delante, fáciles de poner y quitar cuando el ambiente se calienta.

Por fuera
Una chaqueta ligera basta para el fresco de cada día. Para los días de helada, añade un abrigo o un buzo de invierno.

Para dormir
Viste según la habitación, no según la calle, con un saco de dormir de su talla que ajuste en el pecho y el cuello.
Las cantidades son un punto de partida, no una meta
- Cinco o seis bodies de algodón, de manga corta y de manga larga.
- Cuatro o cinco pantalones suaves con la cinturilla blanda.
- Entre cuatro y seis pares de calcetines que no se caigan ni aprieten.
- Dos rebecas o forros polares que se abran por delante, para subir o bajar el abrigo.
- Una chaqueta ligera para el fresco de cada día.
- Un abrigo o un buzo de invierno antes de que llegue el frío.
- Un sombrero de sol, un gorro fino de punto y un gorro grueso de invierno.
- Un par de manoplas y un par de patucos acolchados.
- Dos sacos de dormir del abrigo que pida la habitación del bebé.
La cantidad real la decide tu ritmo de lavadoras. Si pones una cada mañana, con cinco bodies puedes apañarte toda la semana. Si lavas una o dos veces por semana, te harán falta entre ocho y diez para no acabar lavando ropa en el lavabo a medianoche. No compres prendas de más para llenar un cajón. Añade solo al montón que de verdad se te acaba.
Compra para el tiempo que viene
Los bebés crecen muy deprisa el primer año, y a menudo cambian de talla cada dos meses o así. Comprar el abrigo de invierno con seis meses de antelación es una apuesta que pocas veces sale bien. Compra para el tiempo que hace hoy y para la estación que llega en las próximas tres o cuatro semanas.
Comprar una talla más para que dure también tiene un límite de seguridad. La tela que sobra y se arruga en la barbilla o el cuello puede subirse a la cara, y los pies demasiado grandes de un pelele se retuercen en las piernas cuando patalea. Si una prenda hace bolsas cerca de la boca o le tapa las manos, guárdala hasta que le quede bien.
La segunda mano, mejor para la ropa sencilla
Como las tallas de recién nacido y las primeras se quedan pequeñas en semanas, la ropa de segunda mano suele estar casi nueva. Bodies, rebecas, forros polares y chaquetas heredados o de segunda mano son prácticos y ahorran dinero. Repasa con la mano costuras y cierres, lávalo todo con un detergente suave y aparta lo que tenga el cuello dado de sí y se escurra de los hombros.
Con los accesorios, más cuidado. En los sacos de dormir, las burbujas y los sacos de silla de segunda mano, consulta las instrucciones del fabricante. Comprueba que estén todos los clips, correas y cierres originales, y que funcionen, antes de sacarlos a la calle.
Un accesorio debería sustituir algo, no duplicarlo
Los accesorios del carrito pueden sustituir capas gruesas de ropa en las salidas con frío. Un saco de silla cortavientos envuelve la parte de abajo del cuerpo y va sujeto al carrito, y muchas veces hace innecesario un buzo de invierno abultado. En los días suaves o con brisa, una manta del carrito bien remetida hace el mismo trabajo. Rara vez hacen falta las dos cosas a la vez.
En la silla del coche, la ropa de abrigo gruesa es un peligro. Los abrigos acolchados y los buzos gruesos se aplastan bajo el arnés en un frenazo, y las correas quedan flojas. Abróchale el arnés con la ropa normal de casa, para que quede bien ajustado al pecho, y luego pon una manta por encima de las correas para abrigar.
En casa, para la ropa de dormir manda el termómetro del dormitorio, no la previsión del tiempo. El saco de dormir sustituye a las mantas sueltas en la cuna. Sigue las tablas de peso y de temperatura del fabricante para que tu bebé esté a gusto toda la noche.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que comprarlo todo antes de que nazca el bebé?
No. Para las dos primeras semanas basta con suficiente ropa básica, dos capas de abrigo y una prenda para el tiempo que haga. Espera a ver lo deprisa que crece tu bebé antes de comprar tallas más grandes y la ropa de abrigo de la temporada.
¿Cómo sé si me falta ropa básica?
Ten una muda limpia en la bolsa del carrito y otra en el cajón. Si te ves lavando bodies sueltos entre lavadora y lavadora, añade tres o cuatro bodies más al montón.
¿Compro un saco de silla o una manta para el carrito?
El saco de silla va sujeto al carrito y corta el viento, así que los paseos de invierno son más fáciles. La manta da más juego en los días suaves y se lava sin problema. La mayoría de las familias empieza con una manta y añade el saco de silla solo cuando el frío viene para quedarse.







